"Los ojos de Atzumori" de Aureliano Cañadas

.
(X Premio de Poesía
del Aula de Encuentros del Círculos de Bellas Artes de Madrid)
.
La batalla de Ichi-no-tani

Habíamos ganado la batalla,
celebración y duelo, porque yo
el muy noble Kunami Naozane
perdiera al hijo único.

Me habían cercenado
ese brazo tendido hacia el futuro.
No cantaría más mi sangre en otra sangre,
ni en otro cuerpo ni en cuerpos sucesivos;
era sólo un arroyo desviado
hacia la arena estéril
de ningún tiempo.
¡Oh, su cabeza exangüe sobre mi pecho mientras
el pincel de la muerte dibujaba
en morado sus labios, y los labios
obscenos de la herida sobre tu tersa piel!
.
El duelo

Habíamos ganados la batalla.
Los Taira huían como fila de hormigas
desbaratadas por los repentinos
pies del azar. Íbamos
pisándoles la vida y los talones.
Llegamos a la costa.
En el atardecer, aquel guerrero,
de inmortal armadura y casco de oro,
que refulgía bajo el sol poniente;
de inconfundibles armas enemigas,
abandonando entonces su caballo,
se dispuso a embarcar hacia la salvación.
Nunca lo hiciera:
yo también desmonté y le di alcance,
y allí, sobre la playa,
tuvo que dar respuesta al desafío.
Desde aquel primer golpe de sables conocí
lo débil de la fuerza de su brazo,
después su inexperiencia y su fatiga.
Lo fui llevando lejos de la playa,
la rítmica esperanza de las olas.
No yo, sino la muerte le recortaba el aire.
Cuando pronto lo tuve jadeante, derribado en el polvo,
lo despojé del casco: era apenas un hombre.
Y recordé a mi hijo, su impaciencia
por recibir su sable y su armadura.
Por su imberbe mejilla aquella lágrima
por él pidió clemencia: no la tuve,
instado por los gritos de aquellos compañeros:
¡mátalo, mátalo! Es el Taira Atzumori.
.
El monasterio

Los dedos del invierno se posan, silenciosos,
sobre los viejos pinos,
abolieron estanques, tejados y senderos
con su intacta blancura.
Perdura por su ausencia el canto de las aves.
Cuántos inviernos ya y cuánto queda
en mí de aquel Kuname Naozane
que renunció a la gloria de su estirpe y sus armas,
a vasallos y hacienda; en el monje que ahora
para dormir despliega su esterilla,
no sin recordar antes, como todas las noches,
los ojos de Atzumori.
.

"FRIO Y NIEVE" de Antonia Sánchez Verdejo


.
mañana fría
solitario camino
mas voy cantando


Pobre paloma
Has terminado el vuelo
Contra el asfalto


En el camino
Permanecer es raro
Irse es normal


Por el parque
Sólo sombras y frío
¡Qué silencio!


Noche de Reyes
Aún sueña con ellos
Mi niña interior

.

"ARMÉ" de Rolando Revagliatti

.
Armé una pausa

Armé una pausa como otros
arman una causa

La pausa es esta
capciosa versificación
sin rima ni nada
grandioso

y que condescendientes
ustedes ahora
mi público
absteniéndose de conciliábulos

juzgarán.
.

Del libro "HK-G36E" de Guillermo de Jorge


.
Imagen: Toña Gómez

V

contemplé el cuerpo
asediado: implacable
de verdad; obligado ante la materia

a ser mortal.
resistiendo sin vencer,

llamé
y proclamaste mi nombre en tus ojos
cuando aún sólo eras secreta cumbre
sobre mis manos, y esta hambre

solitaria

obligaba a seguir vivo.


XI


soy
dolor,

párpado,
temor,

fragor de muros,
sangre,

quien crece,
quien es posible cuerpo aún;

un silencio inolvidable
sobre el labio,

quien te amará aún
desde este cuerpo

aunque no exista.
.

"RELOJ" de Juan José Pérez García



Tú también fuiste expulsado del paraíso.

Por querer conocer otra dimensión
distinta a la del tiempo.

Por exilarte de la esfera que te acorrala
de tu casa de sesenta peldaños
de interminables subidas y bajadas
siempre empujando hacia delante
fijando el nacimiento y el adiós
al ritmo de la historia inacabada
mirando de soslayo la pausada caída
de la hoja del almanaque
abatidos tus débiles brazos
para siempre

buscando las seis y media.
.

"MEDITERRÁNEO" de Pilar Quirosa


.
Del libro en preparación "Estela Sur"
.
Conservo el recuerdo del un mar antiguo
que desciende hasta la orilla
y es clamor de algas y arena.

Ya es memoria el rito del agua
que es talismán de las horas
y es canto y definitivo mensaje,
iluminado de estelas olvidadas.

Desde tiempos ancestrales
donde caben los días
y se aposentan todos los instantes
que nos hablan de otras noches
henchidas de juegos y plenilunios.

De siluetas y de olor a salitre
en aquellos muelles que acompañaban
al fulgor de las estrellas.

Pues era azogue, y era pavesa, eco nítido,
pebetero de luz,
enlazando las ascuas del horizonte,

Tras la ventana, hay constancia,
esta noche se precipitan las cenizas del tiempo.

"DEL AMOR" de Emilio Picón Salvador


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Del libro “Amor enlutado”, Lagarto Editores (2009)

De anómalos ritmos cardíacos,
De fecundos contratiempos casuales,
De afanes de plenitud, de fobias solitarias,
De desvaríos y dependencias, de absurdidad,
Y de algún tamizado poema de los veinte
De Neruda.

De la insaciable y dulce necesidad,
De las manos y los cuerpos, de la noche,
De caminos, de barrancos, de fosas, de almenas,
De nítidos e incombustibles reflejos del alma,
De rastros invisibles, y de triunfales desastres
Que dolieron.

De la fragilidad de las flores,
Del sendero de los perfumes y su encantamiento,
De ojos que no mienten y respiraciones que estremecen,
De inconfesables anhelos, de silencios recitados,
De la hiel de los errores, y del ruego desesperado
De Jacques Brel.

De la nívea pureza del abrazo,
De los besos que ilimitan el lenguaje,
De fieras domesticadas, de tanto y tanto miedo,
De farolas solitarias, de habitaciones secundarias,
Y de toda la esperanza parapetada detrás
Del amor.

"ALFIN" de Emilio Picón Salvador


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Del libro “Amor enlutado”, Lagarto Editores (2009)

Imagen: Pepe Escrivá Montagud

La cera de la vela consumida como innata ceguera hiriente
Quema el paladar de las bocas que nunca besaron a muerte,
También fotos roídas por el color de la distancia sin destino
Son las fallidas concesiones que ahora inundamos con vino.

Y al fin, la certeza latente en el grito diario de la conciencia:
La soledad es la causa de la que todos somos consecuencia.

La soledad es la causa de la brillante fugacidad de la estrella
Que en túneles dinámicos de quietud emocional embelesa
A la quebrada noche del tiempo perdido, velando suspiros,
Entrañas bebidas en las copas del amor que nunca tuvimos.

Y al fin, la sempiterna idea que habita en las luces del alba:
La dicha de toda esperanza será derretida como la escarcha.

Como se tuercen los destinos, como se cruzan las miradas,
Así duelen los decesos de los deseos apresados entre garras,
Anegados día tras día por tanto sudor, por tantas lágrimas,
Que la crueldad de la insuficiencia tornó en realidad trágica.

Y al fin, la niebla en suspenso de la existencia nos revela:
El tiempo es el vehículo de la impotencia que desespera.

La soledad, la dicha, el tiempo:
La causa, la esperanza, el vehículo:
El hombre, el amor, la muerte.

Del libro "Pisadas sin Huellas" de Adrián Ballester Cerezo

.
Tercer Premio "Certamen Internacional Traspasando Fronteras" 2009

SOLEDAD

La soledad es el estado
más habitado;
está poblado de recuerdos.

EXILIO

El exilio
debe ser frío, rugoso y cortante.

Algo así como el lugar que surge
en mi cama —pese a sus limitadas
dimensiones— cuando te enojas
y giras tu cuerpo
y me condenas
al abandono de tu espalda.

DESEO DE SER OLA

Puedes sentarte a observarla,
verter tus ojos al mar
o bien vararte en la orilla
para que la próxima pleamar te una a ella.

Si es así, en ella me encontrarás
saciando mi deseo de ser ola
para subir bien alto
allá donde se besa al viento
y sus dedos trenzan melenas blancas.

Quiero ser ola,
agua cíclica de perenne regreso,
curtir pieles de anzuelo,
sonreírle nocturno al voyeurismo del faro
arrastrarme hasta las profundidades
donde encontraré el caminar de mi pueblo.

Si es así, si se cumple
mi deseo de ser ola
me sumergiré preguntándome —confuso,
revolcado, oscuro— la justificación de mi venida,
buscaré el tapón desde donde desaguar
praderas de poseidonia, refugio enmarañado
de los misterios que nos llevan a ser ola
o adiós a la vida.
Seré cómplice de Yemanjá
cuando le entregue, envueltos en mi manto
de silencio, aves migratorias a la deriva
flotando entre algas de desarraigo.
Seré ola y testigo
del beso en la frente
de la última de las madres.

VELETA

Llora en lo alto una veleta: el viento ha huido
de la ciudad condenando
su mirada perdida al este,
......oxidando
su corazón por ausencia de atardeceres.

WARSCHAUER BRÜCKE

En esta ciudad no hay cortinas
para ocultar días pasados donde el sol
vestía un inquietante manto de niebla.
Después, empujada por el viento, llegaba
la tarde con olor a tren
sin destino,
que anticipaba
noches ásperas de cristales rotos.

Hoy día yace
bajo el cielo de Warschauer Brücke
mi mirada
fascinada, incomprensible,
al descubrir que el inabarcable
azul de su belleza
comparte con la memoria
su frágil cascarón.
En esta ciudad no hay cortinas
tras las que esconder mis ganas
de llorar cuando llueve. Desolado
compruebo cómo la zozobra de la
lluvia borra raíles sobre los que
tenía que descubrir mi propio camino,
condenando a mi pequeña silueta a vagar
con los bolsillos rotos
por el sobrepeso de la duda.

“PARAÍSO EN FLOR” de Antonia Sánchez Verdejo

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Del libro HAIKUS 2005

Amaneciendo
Aún la luna duerme
Entre las nubes

Un hilo de sol
Ilumina los pinos
¡Tarde de ardillas !

Por fin la lluvia
Desde el cielo las nubes
Lloran conmigo

¿Soñó esa flor
Un lugar más hermoso?
Manos de Víctor

Luna sonriente
Una estrella a tu lado
Y yo aquí, sola

Dulce perfume
De estrellas amarillas
Paraíso en flor

.

"Raíces al aires" de Mª Dolores Lugo Sánchez

.
Primer Premio "Certamen Internacional Traspasando Fronteras" 2009

I

Me gustaba andar descalza.
Sentir el pálpito de la tierra bajo mis pies.
Hacer un ovillo de polvo,
jugando con un palito en el suelo,
y escarbar en un viejo muro.

Tesoro sin retorno de la infancia perdida.

Porque los niños hablan otro idioma.
Están cerca del origen,
del frío misterio del barro.

Los niños están a merced
de las decisiones de los adultos.
Intuyen los cambios como pequeños animales
que anticipan la tormenta.

¿Pero qué extraña criatura
nacerá de la densidad y el aguacero?

II

Aquel día, la silueta de tu padre,
era un recortable subiendo la cuesta.
Recuerdas la escena tallada
en la piedra de la memoria.

Tu padre que llega del extranjero,
con un traje que huele a metro y pizarra.

Lo ves, acercarse a la baldosa de la casa,
y arrojar su mirada sobre la puerta.

El hogar que pronto
será de papel y letra pequeña.

III

En casa te dicen : vas a conocer otro país,
aprenderás francés, irás a un nuevo colegio.
Los mayores intercambian palabras.

Es la hora de la siesta,
y las moscas tejen garabatos en el aire.

Fuera, el sol leñador,
deja los campos adormecidos.
La luz invencible, cegadora,
cobra tributo a las sombras.

Pero los niños aman el silencio de la siesta,
y buscan el pulso de las calles desiertas.

IV

Siempre dicen: los niños se adaptan rápido.
Aprenden el idioma,
el nombre de otras calles,
el apellido de sus maestros.
Sus ojos absorben sin levantar fronteras.
Sin distinguir colores,
en el estuche que manejan cuando pintan.
Añorando, tal vez,
el murmullo plateado de las acequias
y las huertas que los vieron crecer.

Siempre dicen, olvidando,
la increíble extirpe de la raíz.
Su reino imperecedero.

V

En Francia aprendo
que el otoño oxida los parques,
que el lento crujir de los columpios
marca el tiempo, y que los meses,
transcurren en función de las vacaciones.

Aprendo a pronunciar lentamente mi nombre
para que se vista con bufanda y guantes,
y sea poco a poco, como una cuña de nieve,
deshaciéndose en los flequillos de un castaño.

Aprendo a mirar por la ventana.
Descubro que la luna parece un croissant,
y que en el cielo de París,
las estrellas se cuentan con una mano. Mi mano.
.

"EL PATIO DEL COLEGIO" de Paco Checa

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Del libro "Rincones Deshabitados" Ediciones Tágilis (2007)

Subía la pendiente
descosiendo las llamas
del recuerdo
-frías como navajas-
ansioso por volverlo a ver.
Cruzó el dintel
de una sola mirada,
soñó encontrarlo igual que siempre,
mil años después.
Retorció el duende
su estómago de ausencias
y no pudo agarrarse
a las esquinas del viento.
Con ojos como mares,
casi sin aire ni pecho,
lloró por dentro.
Mil lágrimas bañaron su memoria,
mil ojos con barandas lo miraron,
mil deseos de amor y fuego
lo aplastaron desde el piso tercero.
Los cielos de su niñez
como hilos descolgaron
de las ventanas
juegos con harapos,
recreos de silbato y risas,
domingos de hábito y rezos.

Así era el patio
donde crecía mi infancia,
colegio de curas yermo.
La fuente de estrella,
en el centro,
sin agua,
de papeles llena,
huérfana de azulejos,
triste,
mustia de sequedad la vi
sin sus peces de colores.
Ya sin arcos,
sin guirnaldas,
sin campos por los que corríamos
al desafío del tiempo,
ni el pilar donde beber con las manos.

Solo,
sin mangas que abrochar,
perdido en el abismo
se marchó aquel niño,
mordiendo sus huellas,
serio y quieto.

Él no me conocía (¿o sí?).
Yo sí lo recuerdo…

"Algún último poema" de Mercedes Sáenz


.
He buscado una luna
sobre la negra noche
que parezca pálido cristal
cómo tu última mirada.

Miré otra vez tus pies
algo cansados
no queriendo
deslizarse hacia la izquierda.

Sin palabras ásperas
que se rompen en mi mano de tanto apretarlas
y después las suelto,
papel picado ya,
como mariposas muertas.

He buscado la noche
al filo de esa luz que tiembla
color ceniza, casi amarillo muerto.

El árbol más grande
tiene tantos brazos
que mi frente ahí no parece nada.

He buscado esta noche
como una gorra negra
para taparme los ojos
y decirte adiós
amigo mío,
y que el amor que hubo
alguna vez se vaya.
.

"Tú eres la tierra por la que preguntas" de Domingo Nicolás

Del poemario "GADEA"
.
Aunque no lo percibas, te intuyo y reconozco:
pues se vuelve a los ojos -del alma y la memoria-.
.
Después de tanto tiempo
de error... aquí percibo tu imagen, tu presencia,
hijo mío, Gadea, en este extenso huerto,
con esmero cuidado por mis curtidas manos,
aunque no lo concibas: esperando.
Aporcando este olivo, símbolo de la vida
y de sus vendavales... te he esperado
bajo esta sucia túnica -mísera, remediada-
­protegiendo mís piernas...
He esperado tu vuelta desde antes de nacer,
camino de las zarzas que cubrieron de angustia
nuestra noble esperanza...
.................................................Aquí he esperado siempre:
Desde tu orto al regreso, aunque cueste entenderlo...
Te vas aproximando
y me ves abrumado por los años
con tantísimo duelo allá en mi espíritu,
cuanto proporcionaste a mis entrañas...
.
Veo que te detienes junto al árbol crecido, y te asaltan las lágrimas
y veo que te indecides en corazón y mente
a asumir esta historia...
..............................................Pero no me interrogues,
lo prefiero, las pruebas ya acabaron...
.
No es demasiado tarde, si en dolor me confundo con el gozo
caída la cabeza y la mirada,
e incierta aún la pericia
obligada al final con que te anhelo.
No preciso cuidados: la grandeza consiste
en semejarme al siervo devoto, fiel, virtuoso...
.
Tú eres la tierra por la que preguntas
en mí comprometida.

...................... Y no tendrías sentido
sin mi dolor: presencia a cada instante.
Se de tu soledad, y de dónde procedes,
yo, -aquel bajel que te engendró y que rápido,
te trajo-.

...................... Aún permanezco.
Anhelaba este abrazo, de soplo quebradizo;
mas sobre el hondo origen del silencio, del miedo.
.
Unigénitos somos.
Vuelan a tu derecha propicias aves que unen
nuestra luz, su deseo blandido en esta lanza
como único destino con bramido de paz en su embestida,
Gadea, en su congoja...
.
Mas todo fue advertido:
es la vida un relámpago furtivo,
engañoso,
que nos hace pasar... no al estilo de Escila o de Caribdis:
ser héroe es otro asunto, acaso en decadencia,
en lid con el destino,
.
Llegas, cuando ya marcho, hijo mío, ...continúa.

.

"Una tímida lengua anaranjada" de Jesús Aparicio González



Del poemario "Las cuartillas de un naufragio" en Ediciones Vitruvio

.
Una tímida lengua anaranjada
lame ya con su luz de niña muda
el sueño del gorrión y le despierta.
En esta hora dada para abrir
las manos y beber del fresco prado
su húmedo latido, su canción
que me hace crecer; cuando los ojos
se me van llenando de nuevos verdes
y mi pie pisa firme en el silencio
de las losas, entonces, dejo el miedo
salgo al jardín y escucho si alguien llama,
pregunto por la voz reconocida,
me busco entre azucenas escarchadas.

.................
.
"Duele la noche"

Duele la noche
en los ojos de un hombre
que rumia sus vacíos
sobre las nieblas del insomnio.
Huérfano de respuestas
abre la ventana y pide en lo oscuro
por su mundo perdido,
por su casa agrietada,
por su corazón roto.

Rayando el alba un pájaro canta cuanto ignora
del bosque, de su árbol, de sí mismo
y el canto arranca luz.
.

"Ya no me ves" de Maribel Robles Huertas



Yo no me encontré con tus ojos
Para que me miraras,
Yo me encontré con tus ojos
Para que me vieras

Y en el instante mismo
De la acción, tu parpadeo
Oblicuo, me percibiera
Real, tangible

Y no cómo la luz cegadora
Que corta las aristas
Imaginarias de tu iris,
Del cristalino a la opacidad

Tu mirada oblicua
Entre tangentes,
Milimetra los segundos
En la distancia… para no verme

.............................Ya no me ves
.

"Intenciones antes de embarcar" de Adrián Ballester Cerezo



Imagen: "Integración Inmigrantes" por F. Javier Arcenillas Pérez, 3º premio "Certamen Traspasando Fronteras" 2009

Texto: del poemario "Pisadas sin huellas", Tercer Premio "Certamen Internacional Traspasando Fronteras" 2009


Estoy aprendiendo a derramar el café
con terrones de andenes amargos,
a escarchar abrazos de despedida
para no ser vulnerable a un mañana ausente.
Si no fuese hoy mi adiós robaría
horas
al sueño atrasado, a la tabla de planchar,
al dogma del periódico,
al arado de tantos días infértiles,
para compartir una mesa donde vaciar brindis
con vuestra cristalería de laurel. Arañar versos
entre bocanadas de risa verde.
Barajar, con manos húmedas, fotografías
en extintas playas del sur;
mientras notamos en nuestro interior
cómo aguijonean con zarpazos de nostalgia
los desnudos incandescentes que vestimos aquel verano.
Pero ahora, el silbato de la estación
inyecta de frío mis labios
y es mejor no mirarnos a los ojos
para evitar grabar un instante
que envenene tanta savia compartida.

"De la visión y el sueño" de Domingo Nicolás


.
Del libro "Gadea" Premio de Poesía Rafael Morales 2008

Reciente ala el deseo, (amanecido),
soñé, -debí soñar-,
aquel maná del aire por tu brisa:
certezas sugeridas de madre insinuada, garantías
del todo: allá tu aroma
cálido en el regazo de la estancia...
.

Soñé una vez, -debí soñar, Gadea-,
que me igualaba al aire, porque aprendí a orientar
sobre las altas cumbres aeroplanos, deseos,
mil ingenios de caña...

.
Y, al descender, era preciso andar. ¡Y lo intentaba!;
a pesar del anclaje,
de ser en cautiverio...

.
¿Viví?...

..........................Desatiné otra noche
y cuanto confidencio
era el humo de siempre,
la constancia
de insólitas herencias, que mi pecho
de soledad poblaban.

.
A punto de partir,
indagué en los archivos:
........................................nada. Nunca
la vida, su memoria
por el vano vestigio de los sueños ...

"GRAFISMO I" de José Sánchez Collantes



Imagen: Salvador Dali

cuando dijo profundo y quería decir apático
rasuró las palabras frías para llegar
a mediocridades imprevistas
con trozos de gelidez
cóctel de noes
insípidos
vacíos
fatídicos
el tenaz futuro
fue al fin dipsomanía
ascética imposible famélica
haciendo trizas el minuto excéntrico
cuando dijo usted y quería decir monótono
.

"IDENTIDAD" de Ana Alcaraz



"Identidad": Imagen de Ana Alcaraz

Tengo el cuerpo abierto
y el corazón como un espejo fragmentado.

Los pies en la tierra
y el alma en constante desarraigo.

Los ojos acostumbrados a las ruinas,
al desierto, la cal y los barrancos.

Mi voz tiene un pasado:
emerge de las antiguas canciones de los míos.

De los espacios que con el tiempo han ido deshabitando


"Fruta del Alba" de Juan José Ceba



Del libro "Claridad", Colección "Alhucema", 1998

I

Guardé en la sima de mi oscuridad
fruta de sol cerrada, dermis
de dura noche la recubrió
para ocultar
el feliz centelleo de sus ángeles:

a la deriva fue por mares agitados,
buscó planetas, espíritus
o antorchas vigilantes
que le dieran cobijo, jardín
en donde celebrar sus esponsales
y abrirse como boca de prodigios,
como una fuente de enjoyados rayos.

II

Fruta del alba se abre:
rosado, tenues, dulces, delicados
velos
se despliegan
en su sonora
y entregada estancia.

Inteligencia pura glorifica el espacio
y revela el manjar
de sus nupcias en vuelo
con la suave mañana.

Vino a mi rostro,
tocó en el huerto de mi alma
y lo cubrió del oro de sus bodas.

Estoy en ti, dentro de ti,
soy esencia del gozo
que surge de tu hondura
para llenar y rebosar las copas.

Cubrirlo todo, ennoblecerlo todo,
prender sobre los cuerpos su viveza,
hallarles su más honda hermosura,
revelarlos con su nueva ebriedad.

Desconocida claridad,
boca de cielo intenso,
se entrega con arrojo
y derrama gracia.

Nauta del ámbito en que gozo,
voy a ti, vibro en ti, siento en ti,
a ti me doy
sin dejar ni una gota de luz
que esparces por los montes.

Nauta en la altura,
por ti comienza a desvelarse en ser.
A tu vista el tesoro se descubre
y expande
y cubre de consuelo
mi neblí desvalido.

"El Cuaderno de Aída" de Pedro Soler Valero

.
Del libro "Cuaderno de Aída" (Arráez Editores)

Imagen: Pedro Soler Valero

Los lugares que busco ya no existen.
Desconozco las sendas por donde camino,
y los rincones que desvelaron el Paraíso
también me abandonaron.

Nunca más los tendré;
tampoco el sueño me aliviará con el olvido,
y una voz será la mariposa de mis noches.

En ella están los días que reflejaron
misteriosos ocasos, y predicen
mi tiempo y mi destino.

..............................
.
Vendré sin ti;
que las fauces de la ausencia me devoren
y el viento me lleve con tus brazos.
Vendré sin ti,
y que el mármol hostil que nos separa
traspase el dolor de las palabras.
Vendré sin ti cuando la luz decline, y en mis ojos
se encierre para siempre tu mirada.

"AMOR Y ODIO" de Emilio Picón Salvador


I

Los besos que trizan el hielo de la lengua
y arden como el fuego de la carne amando
vuelan tornando en suspiros de desencanto
para vivir en tanto que la muerte mengua.

Las manos de la luz son de agua y escapan
sin huída ni rencores, en natural movimiento,
y queda un latido de oscuridad, desconcierto,
toda la lluvia y los errores que te empapan.

Los pocos instantes mienten a costa del duelo
y rezan para olvidarse de su propia existencia,
trepando y cayendo, encomendándose al suelo.

La noche es tan eterna que parece penitencia
y opto por el hielo, el humo y el desconsuelo,
es tiempo de abrazar la vida como demencia

"ACTUALIDAD" de Mario Sanz Cruz



Hoy he cogido mi coche.
La radio, siempre tan fiel,
comenta la actualidad.
Ellos dicen lo de siempre,
pero no me suena igual.

Mientras hablan de corruptos,
yo he tenido que frenar
porque cruza una culebra.
En la radio hablan de crisis
mientras millones de flores
miran a la carretera.
Dicen que la Bolsa baja
y veo que sube la marea.
Mientras hablan de violencia
a mí me revive el sol.
Mientras hablan de sequía
yo he visto nieve en la sierra.

Por más que diga la radio
no me apetece quejarme,
ni llorar, ni sufrir.
Por más que diga la radio,
esta primavera voy a vivir.

"NAVEGACIONES" de Pilar Quirosa



II-EL GUERRERO

Imagen: Hopper

Es tiempo derrotado,
destino sofocado
por las horas, aquellas
que no regresan,
triste epitafio marino.
Topografía árida,
transitables fortalezas
que se derrumban,
al menor soplo de viento.
Factura inviable, imagen
escrita en la tragedia.
Bárbaros carros, enlaces,
horas enfundadas de espinas,
y un adiós último, y fiel,
enredándose entre tus cabellos,
quizás mi única patria.
Un camino angosto,
inmerso en la imposible espesura,
en el vaivén de los días.
Una esperanza, tardía,
en la escarpada cornisa,
mercenarios entre las sombras.
En esa estrecha miríada
de voces, años de ruinas
de vacíos, soledades y derrumbe.

"Lágrimas estigias sobre la roca sola" de Guillermo de Jorge



Poemario: "Lágrimas estigias sobre la roca sola."
(Editorial Círculo Artístico Cálamo, 08)

Imagen: Enrique Demetrio

la ruptura de mi cuerpo sobre tus labios,
salida de esta celda
donde
se abre gaviota muerta
entre unas manos;
he decidido
volver:
donde la caída,
donde aún soy
y los labios que te besan.

la luz de tu cuerpo atraviesa mis pupilas,
lo anuncian mis ojos;
eres
silencio:
república independiente de mi dolor;
esta ígnea curva que combate
lágrima en la lejanía
-sable oxidado
del árbol que cae
cortando el aire-.

ese es mi dolor;
el trazo de una hoja
sobre la piel:
rubor
que sobre el cuerpo
brama;

llama
del ocaso
sobre horizonte
en fuego
que sobre tu cuerpo
clama:
la memoria
que no te olvida.

poseí todos tus dominios:
la posibilidad del suicidio al borde de tus labios
-la huida entre las provincias de tu piel,
para perecer
bajo unos brazos-.

ahora
sólo

y el espacio
donde aún el sueño;
sólo tú:
rosa sola;
pájaro
que bebe
sobre los labios de la tarde.

existe un lugar para retornar,
un refugio:
tu cuerpo;
donde la distancia y el tiempo
ya no existe.

prematura,
rompes entre la bóveda del paladar:
y haces descender
tu cuerpo
suicida del tiempo.

Debo
de entregarme:
lo sé.

he venido
a ondear tu cuerpo
de aire sobre mi pecho:
he vuelto
a lo que amo.

eres
húmeda curva
de mis párpados que yace
en fuga,
como un ejército.
-verbo sólo
en el paladar -
y en mis ojos
aún
la luz escrita.

ahora
sólo queda
asediar las cárceles
de mi cuerpo, soledad:
eres estigma,
dolor
que estrangula la sien;
y, algún día,
decirte:
lo he conseguido;
y así asesinar
tormentos
que sobre el exangüe
cuerpo aún me sostienen:
ser
caer de hojas,
lágrimas estigias
sobre la roca sola;
el recuerdo de quien
las mueve.

"LE ESCUCHO" de Concha Castro



Imagen: Sara Sanz

Del poemario es “Tiempo de vivir”

En esta edad que ya es extrema
en la experiencia
y la paciencia acumulada,
quiero pensar que nada humano me es ajeno.
Pocas son ya las cosas que me asustan.
Como un derecho,
sé que puedo
cantar las verdades al lucero
o mandar a paseo al más pintado.
De mis manos han caído en este otoño
vanos respetos,
los miedos más atroces,
el ansia y la prisa sin medida.
He comprobado
que es el silencio el mejor de los amigos,
el refugio y el cómplice perfecto.
Si he dado el corazón, lo he dado entero.
Juega conmigo
cuando me hace pensar que aún soy tan joven.
Yo le escucho.
¡Quién lo pensara!
A estas alturas,
empiezo a conocer la lozanía.

"Último Caballo" de Julio Alfredo Egea



Del libro "Los regresos"

Encontró en la rambla su marfil dormido,
llegó el niño llorando por un túnel de plástico;
la rambla conservaba su pergamino anciano
y el hambre de los cuervos sobre las quillas blancas
alzaba un huracán de tizones furiosos.

Exploró con sus dedos las infinitas cuencas,
llegó tarde a los espejos pradera
pero el viento improvisaba flautas
modulando su voz en la osamenta,
logrando un funeral ungido de romeros.

Se suicidó la tarde recordando un galope
y aquel reloj parado
en el bolsillo izquierdo del chaleco.

Guardaba el eucalipto su sortija de crines
desafiando a los vientos su dedo centenario
mientras las dentaduras conservaban su gesto
entre el sol y la arena.

El niño retornó a juegos electrónicos
pero un relincho largo le acarició las ingles
y los ruidos metálicos
ejercían en su pecho oficio de tenaza.

Tuvo que improvisar la primavera cementerios de buitres
cuando sobre los trigos bandadas de helicópteros
exploraban la lenta agonía de la tierra.

“Hojas Secas y Crisantemos” de Antonia Sánchez Verdejo



De "Haikus 2005"

Camino al otoño,
Veo hojas en las ramas
Todavía

Pájaros tristes
En otoño se marchan
Ya no regresan

Parece frágil
Crisantemo amarillo
Entre mis manos

Bajo mis pies
Alfombra susurrante
Las hojas muertas

¿No es valiente
Ese rayito de luz
Tras la tormenta?

Sueños perdidos
Cómo me los recuerdan
Las hojas secas

"Ella en invierno" de Paco Checa


.
Del libro "Rincones Deshabitados" Ediciones Tágilis (2007)

El invierno lo sentía
como aquel niño
que, mientras soñaba comer,
su madre cocía piedras.

Frío, helado, plagado de lluvias…
el invierno era como un haz
de sol agarrotado,
traspasando los almendros.

Sus inviernos eran
escasos de miradas,
solos, como peñas heladas,
húmedos como campos escarchados
al amanecer.

Inviernos de voces tenues,
escondidos en un hogar
sin caricias ni sonrisas;
inviernos sin noches,
días regados de lágrimas ocultas.

Inviernos para no sentir…
(inviernos para no callar).

"La primera huida" de Paco Checa


.
Imagen: Enrique Demetrio

Del libro "Rincones Deshabitados" Ediciones Tágilis (2007)

Te fugaste como una ola
y me humilló la soledad.
Desapareciste en dos zancadas
y me amarraste a la desesperación.

¡Cómo pudiste correr tanto!
¿Dónde te escondes
desde que dejaste en la arena
tus huellas delgadas?

Borracho de aventuras,
desde entonces no sé
esquivar amaneceres.

¡Cómo me dolió
acostumbrarme a no olerte,
a no desesperarme en tu espera,
a no cazar mariposas gigantes,
a no cegarte la boca
con besos asilvestrados.
¡Cuánto me dolió tu huida!

¡Cómo seca la lluvia
los corazones heridos!
¡Cómo duelen
las palabras sin eco!
Ahora, solo, ¡no sabes
cómo toda la tierra
se preña con mi sangre!

"Silencio" de Paco Checa


.
Imagen: Alfredo Reyes
.
Del libro "Rincones Deshabitados", Ediciones Tágilis (2007)
.
El silencio
es la máscara del alquimista que oculta recuerdos,
es el obsequio de los enamorados,
el mosaico oscuro de los solitarios.

El silencio
es el aquelarre de los tristes,
la histeria mustia de la soledad.
Es el dintel de la sonrisa,
pátera de la juventud,
la hebilla de los iracundos,
lauda funeraria de los moribundos.

El silencio
se refugia en la lucerna de los sabios,
es el cadalso con nardos de los pecadores.

El silencio…

"Hombres que dan maíz a las palomas" de Francisco Domene


.
En la imagen: Othon Mataragas
.
Del libro "Falso testimonio"

HAY hombres
que tienen como cuarenta años
y un cierto porte distinguido
y una sonrisa estática y perfecta
y siempre miran como si acabaran
de perder el mundo o ese tren
último, del que tanto se habla.
A menudo, pasean por el parque
en horas de trabajo o van al mar
de noche o dan maíz a las palomas.
Van vestidos al uso: una camisa,
un pantalón y un suéter beige o gris.
Nadie diría, al verlos, que desean
la muerte.

(Ah, perdón, me olvidaba de que algunos
de ellos, tal vez los más indiferentes,
suelen cuidar jardines, mientras tanto.)

"Adolescencia" de Julio Alfredo Egea


.
Imagen: Elizabeth-Peyton

Del libro "Los asombros"

Siempre estaba una puerta
entornada en el sueño,
y al cruzar los umbrales
iba quedando el ángel
convertido en muchacha.
La ventana de Dios -única y alta-
­por la que se asomaba
cautelosa una estrella,
tan sólo era alcanzada
por un vuelo de alondra.
La saliva del diablo
nos mojaba la oreja.
Sonrojo del amor y palideces
de madrugada fría,
cuando pétalos, plumas
y copos levantaban
nuestros pies de la tierra.

"¿Quién es el errante?" de Antonia Bocero



Imagen: Laurie Anderson

Del libro "Camino a Sérifos"

"... somos casi siempre los mismos errantes
dispuestos al viaje de oro" (Pablo Neruda)


¿Quién?
¿Quién es el errante
que en la noche busca un dorado,
un arpa de sirenas, un vals, la danza sobre jade?
¿Quién la suavidad de unos dedos?
¿Quién busca en la luna los ritos más ancestrales?
¿Quién desea beber aquí, en un museo de cera,
vino dulce, sacro, en la más sofisticada copa?

-Bohemundo, soy yo, el silencio espurio;
el niño corazón en los sueños cautivo,
el que en las noches te habla de amor,
de un amor hilado en aspas de nieve dura,
¡soy el de los cristales en guerra,
el de las fiestas nardos en la pira!

Soy a quien los perfumes le viven en retablo,
en alma opiácea de ruinas cirenaicas.
Soy quien desea carmín, vino dulce, beber,
en el génesis de la copa.

"Hoy sábado" de Carlos Gargallo


.
Imagen: Carlos Cuenllas

Te escribo nuevamente
desde una esquina de esta paisaje
agazapado en la tristeza
de un banco cualquiera.
Aquí, en este instante
en el que todo me sabe a poco
y a lo mucho que te extraño.
Esta fría tarde
tan cerca del invierno
con sus ramas desnudas
y el tiempo
queriendo separarnos
como una inmensa desesperación
clavada en los cuchillos del olvido.
Quien sabe si a estas horas
caen también sobre ti
los pétalos marchitos
de aquel rosas que cultivamos.
Hoy sábado, en un asedio de melancolía,
entre el cercano rumor del tráfico,
te nombro de nuevo
desde este jardín inquietante
donde navego a la deriva.

"La noche" y "A veces me pregunto" de Manuel del Águila


.
IN MEMORIAM
.
Del libro "Aquí, junto al mar latino"
.
En la noche hay piedad,
no en el día que es cruel.
Imitando a la muerte,
la noche acuesta al hombre
y a la bestia cansada
y deja conversar, a solas con el alma.

La noche es bondadosa cómplice del pequeño;
amiga de los débiles, de mendigos y esclavos,
ofrece en su tiniebla, la mano del reposo,
el calor del silencio
y el amor de los astros.


..........................


A VECES ME PREGUNTO que dónde mora el alma:
Dónde la vida y muerte se entrelazan y vibran;
Se unen y desunen; dónde el sueño se acaba
y se levanta firme la dura realidad;
Dónde carne y aliento se funden e intercambian
la sumisión y el mando.
¿Quién empieza y por qué ...?
¿El alma, dominando a un cuerpo
que es materia quebradiza, asilo del dolor
y campo de placer, o el cuerpo que la ampara
y le brinda amigable la última estadía,
para acabar unidos en un extraño anillo
soldado por la muerte ... ?
¿Pero funciona el alma si el corazón se para ... ?
¿Quién doma o besa a quién ... ?
o de los dos, ¿quién es quien clava su estilete
en el último instante ... ?
.

"Viento y mar" de Mario Sanz Cruz


.
Imagen: Ernesto Pedalino

Cuando el viento sopla con fuerza,
el aire se asemeja al agua del mar.
En él flotan bolsas de plástico,
como blancas medusas;
papeles y cartones que se deslizan
como las mantas rayas;
cardúmenes de polvo, hojas y paja,
como pececillos agrupados
que se mueven al unísono,
cambiando de dirección y altura
con caprichosa seguridad.
Las plantas cimbrean y se agitan,
perdiendo su rigidez habitual,
como algas sacudidas por las mareas.
Los perros y gatos afilan su forma,
con el pelo y las orejas hacia atrás,
como nutrias peinadas por el mar.
Hay personas que se mueven rápidas,
cortando el viento como ágiles delfines;
otras lentas como pesadas morsas;
las más, tenaces e indiferentes como atunes;
las hay que reptan como serpientes marinas
y algunas, por más que lo intentan,
no pueden disimular su condición de tiburones.
.

"Primer poema de enero" de José Luis López Bretones


.
Del libro "El lugar de un extraño"

Imagen: Toña Gómez

EN la más completa oscuridad
quién ve caer una lágrima,
quién pondera el peso falaz
de los sueños de enero.

Como cuando el viento de una muerte
abate todas las puertas,
en esta casa sólo se escucha
el ronco percutir de los relojes.

¿Eres tú quien desgrana su pulso persistente y opaco,
o eres más bien una escondida migaja
para esa ave que en todo rincón,
que en todo perfil picotea?

.

"A veces las horas" de Mercedes Sáenz


.
Imagen: Lygia Clark

Hoy ha sido una larga noche,
pues la he visto entera.
Con la nuca en la almohada y los ojos
en línea recta hacia las ventanas.
No tiene explicaciones que pueda entender
cuándo el cuerpo no duerme y la cabeza
es un inventario desprolijo de mi.
El libro que estaba leyendo,
título nuevo de autor que admiro,
es más que bueno y sin embargo
no ha podido hoy conmigo.
Me ha vencido en su peor forma
de hacerme la guerra y es que lo cerré
cuándo mis ojos todavía permanecían abiertos.
No me levanté a escribir.

Las horas dispusieron que pensara tanto.

.

"La Rueda" de Juan José Mestre



Imagen: Lygia Clark

El ciclo ha terminado.
Como todos, se cierra el día
que los augures preanunciaran.

Preciso, fatal, inexorable.

El sapo tiene sus minutos contados.
Con inocente mirada, boquiabierto,
ve la proximidad de su último horizonte.

.

"BOUTADE" de Alejandro Drewes



Imagen: Kiki Smisth

Sur la peau de chaque souvenir
également sanglant, le lion
du temps enfoncera ses griffes.

Trad.:

Sobre la piel de cada recuerdo
igualmente sangrante, el león
del tiempo ha de clavar sus garras.

.

"De las aves que habitan Las Salinas" de José Antonio Santano


.
Publicado por el Instituto de Estudios Almerienses

Blanco sobre blanco, y mar.

De soledades el campanario es pulso y vida.

En él habita el bronce
y el tiempo desgastado que emborracha la noche
de palabras y dudas,
mientras todo se agita y desvanece en la oscura
presencia de los años.

De peregrinas sombras el cementerio abruma
las vírgenes estatuas
y en la sangrienta visita del craso estío
las palabras se pierden
en las inmensas cimas de sus nevados pechos.

Allí en su blanca altura
acaso sea nadie y nada. Una mancha de olvido,
un despojo creciente,
una torturada noche de engaño y silencios
que en mi ser se eternizan.

Blanco sobre blanco, y mar.

En secretas planicies de orlas doradas
el ocaso dibuja
en mi piel la tristeza
que sus labios derraman.

Aves proclaman, en la noche,
dominios de blancos sobre blancos,
y mar, discursos de arena,
silencios de carne y largos inviernos
al calor de la lumbre;
circulares derrotas
reclaman tu nombre, el aire.

Regresa a mí, ahora,
no tardes, vuela
como el águila o el cóndor,
al jardín que yace en estas rocas
que mi arcana levedad soporta;
rebósame de lujuriosa blancura
sálame,
vierte sobre mí el éxtasis
o el fuego de la demencia más agria,
fulmíname como el rayo
si desnudo y libre a ti no vuelvo.

Blanco sobre blanco, y mar.

"NAVEGACIONES" de Pilar Quirosa


.
Imagen: Antonio Llanas

I-HACIA EL MAR

Llegas, amarrado
al instinto. Aquel lugar
aparente, asidero
invisible de vida y de contornos,
viviendo al límite,
añorando posesiones,
al servicio de la aridez.
Leo la tablilla,
que por azar anida
entre mis manos: y rompo
una lanza, y de oeste
a este, navego
a través del espejismo.
Un mundo antiguo,
de estructura decadente,
acorazado el corazón,
refugiado en la mesura.
Tiempo de reinos,
de naufragios y de retamas,
de dioses y de corazas,
arena y ceniza del tiempo.
Llueve intensamente,
y soy testigo de
una estirpe por llegar,
una leyenda negra
de mortandad y de oprobios,
cerca de los pueblos del mar.

"A mi tiempo" de Alejandro Drewes


.
Imagen: "La belleza del caos": Juan Casado

I

Delgada luz,
ya no te demores
ni en otros ojos amados.
Has venido de lejos
y con este mi cuerpo
habrás de volver
al hondo pozal
de la noche del mundo.

II

Sólo quise saber
qué llevabas entonces
en aquel duro tiempo
en tus manos,
qué dolor o qué joya
rielaban escondidos:
tal vez ese pájaro
del que nunca
se supo si vivo, si muerto,
volaría.

III

Ha sido breve la carta
escrita a este tiempo
que abandono, escaso
el legado y los premios.
De toda oscuridad
me recuerden los años
perdido náufrago y solo
entre las multitudes:
sin amor, como a veces
la flotante sombra
frágil de la luna
de un camino cegado
roza las piedras.
.

"Es tiempo de Vivir" de Concha Castro


.
Del libro "Es tiempo de vivir"

Posaremos el yugo definitivamente.
Partiremos el mundo en dos.
Desde la sima insalvable,
trazaremos dos caminos divergentes.
Tú seguirás la ruta de la umbría
en pos de holgados aposentos
en el paraje de las lluvias y las sombras.
Dormirás sobre el musgo espeso y húmedo
al amparo de ciclópeos roquedales.
Te cantarán las ninfas que habitan
la fértil espesura de la fraga.
Te bañarán en las aguas cristalinas
del frío y verde lago de la hidra.
Yo tomaré otra senda.
Recorreré los desérticos caminos
que corren hacia el sur
en busca del azul definitivo.
No miraré hacia atrás.
Me dejaré mecer entre las aguas,
vestida de turquesas y azulinas.
Con los ojos cerrados,
reposaré sobre la cálida distancia.
Bajo el sol, desnuda y sola,
dejaré que el viento peine mis cabellos
mientras contemplo el infinito sin fronteras.
Mis estancias abriré de par en par
para que las inunde y las abrigue
el tibio sol de enero.
En cada despertar encontraré
el rico maná de un tiempo nuevo.
Será ya tiempo de vivir
viendo morir el tiempo.
Pero, tal vez,
nos sorprendan impensadas añoranzas
y cerrando los ojos confesemos:
Desearé volver a verte en Septiembre
cuando el dulce verdor de las manzanas
aromatice la frontera de tu puerta ...
.

"Sólo nuestros ojos han viajado" de José Luis López Bretones



Del libro "El lugar de un extaño"´, Accésit del Adonais 1998

VIVIMOS en lo inevitable.
Fundar un cuerpo, otorgarle una vida,
significa haber mirado largo tiempo
el lugar donde nos encontramos,
el paisaje que un azar indiferente
quiso ofrecemos al comenzar nuestra partida.

Pues sólo hay camino en la mirada.
y si creemos que avanzan nuestros pasos
es porque la cambiante luz del día
resbala sobre el perfil inmóvil de nuestras cabezas,
de nuestros costados
-y al final, desaparece.

El cuerpo se proyecta en tierra,
y el último hito de nuestra jornada
es el mismo que una vez marcó el inicio.

Sólo nuestros ojos han viajado:
ellos nos dirán, tal vez, de la experiencia.
Pero, ¿quién nos conmina a caminar?

"La Batalla del Olvido" de Aureliano Cañadas



Del libro "Doble Vida", 1º Premio "Marina Romero" (2005)

Imagen: "De tripas corazón": SAFI

Al menos somos soldados
de la misma batalla
la del olvido (E.Checa)

MALDITOS los caballos cuando pacen
por las verdes praderas de la paz.

Malditos los silencios del cañón
y la herrumbre que nace en los fusiles.

Maldito el abandono de las hondas
trincheras de la sangre cotidiana.

Malditas las ciudades que no ardieron,
luminarias en medio de la noche,
y aquéllas -que no alzaron sus columnas
de lágrimas y de humo hacía el azul.

Salamina o Valrny, cuánta ocasión
perdida en los abismos de la Historia;
Austerlitz, Trafalgar, para que diera,
con un gesto, mi vida por la tuya.

Porque nunca seremos otra cosa,
¡Oh Bagdad torturada!, que soldados
en la dura batalla del olvido.

"El Conde de Montecristo" de Aureliano Cañadas


.
Del libro “Doble Vida”, 1º Premio "Marina Romero" (2005)

SI el buitre desamor posa sus garras,
después de un largo vuelo, sobre tu hombro,
o una ciega bandada de gorriones
viene a beber la luz del olvido en tus ojos;
cuando vuelvas a ser adolescente
detrás del muro aquel de la miseria,


no invoques al gran Meaulnes, ha conseguido,
como reponedor, contrato en «Carrefour»;
ni al correo del Zar reparte pizzas.
Parece ser que Kim tuvo más suerte:
su buen lama le puso un «todo a cien»,
pero no cerrará por venir en tu ayuda.


Llama a Edmundo Dantés, éste es su móvil.
No suele abandonar a quienes aman.
Te llevará a una isla como un sueño.
Será el padre que nunca conociste,
el amigo que nunca te traicione.

"AYER" de Mercedes Sáenz


.
Imagen: "Forma I": Pablo Blanes

Nadie en este oscuro cemento
que lamenta sus grietas en tierra y basura.

Nadie que devuelva mi nombre desde la alcantarilla
y la voracidad de la última lluvia.

Pregunté por mi cuerpo quién tenía
la oscura mudez de llorar mi nombre.
No hay sobrevivientes en la voz mendiga
que dice
nada.

Ayer lo oí,
cuándo la tarde intentaba resumirse
dejando una sola línea de horizonte
ancha y circular
yo era isla de borde en los azules
pisó mis pies
sin decir nada su espuma,
con un dejo de inmensidad,
tiernamente,
con la mirada plana de unos dioses.
.
Sacó espinas de mi boca
los párpados volaron pájaros
y yo sabía que me iría primero, obediente
detrás del vidrio blando,
dónde no puedo verme.

"El deceso" de Rolando Revagliatti


.
Imagen: "Allí cerca, lejos" (Instalación): Rosa Herrera

El deceso de Augusto enluta
al Banco Riggs de Washington

El deceso de Augusto José enluta
a la Agencia Central de Inteligencia en Chile

El deceso de Augusto José Ramón enluta a Margaret Thatcher y a la institución liderada por Juan Pablo segundo

El deceso del General Augusto José Ramón
enluta a su consejo militar de 1973

El deceso del General Augusto José Ramón
Pinochet Ugarte enluta el 10 de diciembre de 2006
Día Universal de los Derechos Humanos

a los Chicago Boys y al caballo sin jinete
escoltando al féretro.

Poema del libro "HK-G36E" de Guillermo de Jorge


.
Editado por Instituto de Estudios Almerienses (2008)

aún no es tarde:

confieso
que no me he inventado
al borde
de una copa

párpado de un rubor.

que cuerpo soy
sobre las ansias,

vencido;

donde aún puedo encontrarte.

…………………………………………..

abatidos labios
ondean sobre nuestros cuerpos:

contrato eventual después de la batalla;

todo marzo y mis bolsillos
vacíos después de sobrevivir a tu espalda.

"Three Sisters " de Rolando Revagliatti



Del libro “Fundido encadenado”

A Moscú, lo antes posible
a la maravillosa infancia, lo antes posible
al futuro, transcurridos los próximos doscientos años, lo antes posible
y a trabajar, claro que sí, a trabajar, lo antes posible

A extirpar la maleza, ya
a la vida concreta
a persuadir a Dios, el autorizador
a quejarse a los cuatro vientos
y a enamorarse

Al sexto sentido, lo antes posible
a saber porqué todo, lo antes posible
a otro planeta si es necesario, lo antes posible
¿y cuándo es posible lo antes posible?

Debería tener sustento perdurar, este anhelo
En un minuto me calmaré
A recomponer las filas, civiles
y militares
lo antes posible.

“THREE SISTERS”, filme dirigido por Laurence Olivier

“Meditación con pájaros” de Julio Alfredo Egea


.
Del libro "LA RAMBLA"

Pasan en formación su azul tristeza
prendiendo su graznido entre los robles.
Cuervos de la verdad, llanto del cielo,
tenebroso sudario de la tarde.
Reconozco esta tierra inconfundible,
estos dedos serán raíz de cipreses
aunque protesten recio los trigales
con viento sur, sobre esta tapia sola
de sueño y llanto.

Dejan
las gaviotas su rastro de pañuelo
sobre el mar. El sol borra
su aventura de pluma y lejanía
para siempre.
Conozco
sobradamente este temblor de cales
de soledad.

Comprendo
que todo será huella y viento inédito.
Un cristal de lechuzas guarda toda
esta estuprada luna agonizante,
repasada moneda de silencios.
Y todo cabrá dentro de una concha ...
Este gigante corazón sonoro ...
Y todo será un ala de fracaso.
El picapinos mide y corta, suena
el pico y la madera, recortando
madrugada y corteza.

Primavera
con un pequeño túnel en la carne.
El tiempo palpa, exprime la amarilla,
la tenaz rotación de los planetas.
Lo llevamos escrito en la epidermis,
se renueva la rama y el lamento.
La golondrina tira del paisaje,
arrastra corazón a otros lugares.
Para el amor necesitamos barro.
La codorniz ovilla su lujuria
en la nobleza de los girasoles.
Amor, Amor. Crisol para la sangre,
espada sobre el polvo, inmóvil rosa.
Se dispara el limón de la oropéndola.
El ruiseñor, borrón de los saúcos,
repasando la misma partitura ...
Amor. Amor. Tan solo amor, tan solo.
Banderines de pluma desplegada.

"El tiempo de las horas azules" de José Luis López Bretones


.
Del libro "El lugar de un extraño"

UNAS veces he amado. Otras veces contemplé.
La luz me era al mismo tiempo necesaria e inoportuna.
Pensar que a través de ella sucedía todo aquello que otros
llaman importante me infundía una tristeza difícil de explicar: el trazo de un pincel muy grueso mojado en el lechoso invierno de las obligaciones.

He preferido siempre las noches, el persistente
tropel de las sombras, que nos aíslan tanto como para
desear y conseguir la compañía incluso de quien ya no existe.

¿De qué otra forma se podría vivir?

Este es el tiempo de las horas azules: su sustancia
es la resignación y el fingimiento. Analizar lo que nos
atrae, fabricar pobres ecuaciones del sentido, buscar en las
monedas razón a tanto hastío.

Cuántas cosas todavía nos sobrecogen:
la mentira de la equiparación, la jerga eficaz del realista,
el pálido temor de quien adorna con alambres su certeza.

Quisiera creer que comprendéis, iluminados.

"Miedo al espejo" de Francisco Domene



Del libro "Falso testimonio"

Mi espejo es mi palabra.
(F. TOLEDANO)

QUÉ miedo. ¿Y si me miro,
y el hombre que refleja mi palabra
no se parece a mí;
si andando por la calle,
él y yo juntos, nadie nos confunde?
¿Cuál de los dos sería el disfrazado, el falso,
el que no tiene orgullo?
¿Y si el hombre, que hay en mi palabra,
algún día me mira -porque yo
no fuera hombre sino espejo de hombre-
y no se reconoce?
Qué miedo.
Nada de símbolos
-no valen simulacros-:
si la palabra es hombre,
el hombre es la palabra.

"Después de embarullarme" de Rolando Revagliatti



Después de embarullarme la tozuda
cabeza con algunas macanas
flotan, juntos, dos vocablos
que no preveo, ya mismo, investigar
aunque fastidian:

efecto sopapa

Se hundieron los pocos anteriores a ellos
y lo sentí, lo resentí:

algo había

¿Cómo no lo habría
en los plomitos de lo perecedero?
MUERTE era uno
y otro

DECADENCIA.

"Inclemente fanatismo" de Pilar Quirosa


.
Del Libro "Por Acuerdo tácito"

Presentemos nuestro respeto
al hombre: Difícil papeleta
cuando se tienen vacíos
los contenidos.
Estamos encerrados en torpes,
manipuladores esquemas,
que te entregan las llaves
de la violencia por la violencia.
Destructivas calles,
destructivas manos,
para unos fines visceralmente
destructores.
Ninguna premisa que justifique
la sangre inhumanamente vertida.
Aun así, presentemos con urgencia
nuestro voto de confianza
a la humanidad.
Distingamos algún signo de clemencia.

"TRECE" y "SUEÑO ADENTRO" de Ginés Reche


.
Del libro "HUÉSPED EXTRAÑO"

Entre nuestra mirada y el perfil del hechizo,
un gato negro agita su negruzco rabo
para descifrar el trasluz de su pupila.
(Nunca vivas el raso amor de la mañana,
en felina mirada o con deseos de alba).
y allí, donde el sol hizo su habitable nido,
donde mi gato se lava la cara de ocre,
era falso aquel nombre, era su casa falsa,
y encima vistió el tiempo de ciencia, escena
y superstición tonta. ¿Qué latido cumple,
si el arte desnuda estos sueños con las manos?
Entre nuestra mirada y el perfil del hechizo,
un gato negro juega ya con su pasado.

------------------------

La mirada divide:
divide nuestro labio,
divide nuestra esfera.
El orden del placer
no altera mi deseo,
pero en tu corazón
suma, perdura, sigue.

Delante de mí, ella.
Detrás de ella, la tarde.
Ni ella ni yo ni nadie,
enumera este mundo
sin color y sin llama,
y sin dedos que cuenten
la recta de un latido,
la suma de sus peces
deslizándose, cuerpo
arriba, sueño adentro.